lunes 21 de septiembre de 2009

Sólo estamos de paso 2



















Me gustaría definir personas

con tan solo una palabra,

que esa combinación de vocales y consonantes

fuera una detonación explosiva,

un breve eslogan de vida.

Palabra unívoca,

destello de emociones y momentos

encerrados en un único adjetivo.


Me agradaría encontrar una canción

para susurrarte al oído

y expresarte lo que siento,

lo que significas,

y que lo cantases conmigo

al caer la noche.

Encontrar una imagen, una pintura,

una escena videoproyectada,

un sólo de guitarra

en un callejón oscuro.


Me encantaría que esta vida

pudiera simplificarse para expresar lo que siento,

que todo fuera una combinación de tres colores,

un patrón de todo lo conocido.

Pero no es así, miro al horizonte,

veo el mar como termina

y no puedo alcanzarlo, se me escapa, es demasiado.


Me atrae buscar lo simple

ya que me lleva a estar a tu lado,

a ser natural contigo,

a gozar de tus martes y de tus cinco de la tarde.

Querer a alguien simplifica,

no se requieren palabras, ni sonrisas,

sino el transcurrir del día.


Amigo,

sólo estamos de paso,

y yo no soy nada,

pero estoy contigo.


viernes 4 de septiembre de 2009

Nick Northern

Hoy toca poner un poema... la verdad es que soy malo con la poesía, pero éste es especial, pues son las sensaciones que tenía al volar a Newcastle el 14 de julio. Cuando uno viaja con incertidumbre deja ir sentimientos especiales, y eso es lo que intenté plasmar en estos versos.

La foto es de una de las calles principales de Newcastle, una ciudad preciosa.















Cuando las mentiras acarician antiguas verdades
y se asimilan en forma de futuro, bajo aspecto de mañana.

Donde se esconden esas metáforas no pronunciadas
por miedo a nuevas palabras que revelen nuevas esencias.

Porque el camino se estrecha,
las sonrisas se marchitan
como flores de otoño;
sin embargo el destino se intuye,
lejos,
porque parece una huella, pero es su pisada.

Quien ahoga suspiros
y del cielo adquiere fragmentos
de lo que un día creí ser yo,
un yo que ahora percibo lejano
y pixelado por dolores inmerecidos.

Como una nube, aparezco y me difundo
en distintas soledades, pero no dejo de ser yo,
ni mi propio sinónimo de piel oscura.

Tiempo de cambio, de luna nueva,
de madrugadas frescas y pies fríos.
Tiempo de blanco y negro,
de respuestas concisas ante las mismas preguntas
que ayer eran relámpagos impronunciables.

Todo es misterio a mi alrededor.
Un hoyo lejano en un día de lluvia
se perfila invisible para el jugador de golf.

Todo es una canción jamás escuchada,
fuera del pentagrama,
ritmo de esos atardeceres
en que entendí el sentido de la música,
y me enamoré.

Y allá voy, la voz no llega a salir de mí
por la emoción y por la memoria
de lo que dejo a mi costado.
Luces y sombras, blanco y negro,
onda y partícula,
vivo una dualidad permanente.

Sin embargo, fuera de mí todo sigue igual,
mañana empieza la vigésima edición de Gran Hermano.

jueves 20 de agosto de 2009

Evolución en Canet de Mar

Es verano, y toca recordar el pueblo donde he veraneado toda la vida: Canet de Mar. El cuento está dedicado a mis amigos de toda la vida: LA QUINTA DEL LLOPIS. Es un cuento chorra, pero define varias personas a las que tengo mucho aprecio, y en concreto a mí mismo en ciertos aspectos, no será difícil de descubrir.

Hacía mucho que no actualizaba el blog, pido disculpas por ello, espero irlo renovando más a menudo. ¡Un abrazo para todos los seguidores!









De pequeño, José era un niño prodigio. De esos que daban rabia a sus compañeros y, sobretodo, a sus hermanos mayores. Era el ojito derecho de sus padres, orgullosos que de unos inmigrantes jienenses carpinteros y afincados en Canet de Mar saliera un superdotado intelectual profundo (181 de coeficiente intelectual).

Pasada una infancia de conciertos de piano, violín y pandereta, exhibiciones con el cubo de Rubik con los ojos vendados y resolución de ecuaciones hiperbólicas con triple salto mortal… llegó una pubertad de granos excesivos, abundancia de pelos en zonas recientemente descubiertas y consumición excesiva de telebasura, con ganchitos naranja nuclear como complemento.

En esa época, José y sus colegas de Canet conocieron el género femenino. Eran lo peor con las chicas. Las perseguían sigilosamente, como camaleones en celo; por el paseo marítimo, por los alrededores de la Iglesia, incluso entraron en tiendas de ropa íntima femenina, y siempre se lo tomaban seriamente, comos si fueran persecuciones policiales secretas. Observaban los movimientos del grupo de chicas en cuestión e intuían sus afinidades con cada uno de ellas. Controlaban todos los movimientos, las chicas nuevas, las que solo venían en verano, la una que se había ido a vivir a Barcelona porque sus padres se habían separado. Una pura base de datos.

La quinta del José, como les llamaban por toda la costa, unos chicos que no sabían hacer otra cosa que hablar de las chicas del pueblo, eran tótems, la perfección con aroma a perfume barato de supermercado de pueblo. Sin embargo, eran incapaces de pronunciar vocablos cuando ellas se manifestaban como seres vivos ante ellos. Sus gargantas se secaban, sus recursos cómicos se volvían paridas nauseabundas. Eran muy tontos.

Los acordes de Bach en el piano fueron marchitándose en forma de partidas de futbolín a 25 pesetas. Sin embargo, las chicas siempre lejos, que sino les entraban sudores fríos. Era más complicada la comunicación con ellas que tocar una sonata en Sol menor con un acordeón.

En verano, Canet de Mar pasa de ser una localidad aburridísima a ser el centro del Universo. Algunos científicos y sociólogos bajo estupefacientes comentan que es un efecto interestelar relacionado con agujeros negros y las boyas del puerto. Sin embargo, la realidad es que en verano vienen alemanas y rusas a esa bonita localidad barcelonesa. Revolución. Trastorno emocional. Hormonas que corren los 100m como Usain Bolt perdiendo el autobús. No tengo ni idea de porqué hay grupos de alemanes y rusos que van a Canet de Mar en verano. Quiero negarme a la visión de una agencia de viajes en Moscú que ponga: “Canet de Mar, el viaje de tus sueños”. Prefiero pensar que van por la heladería y la nata montada, o directamente por mi hermosa presencia.

El hecho es que la presencia de guiris alteraba sustancialmente el comportamiento de José y su quinta. Durante el año estudiaban idiomas y trabajaban sus abdominales para estar aventajados en el devenir del verano. Fueron pasando los años y las generaciones de rusas y alemanas, todas ellas gambas perdidas por el paseo marítimo y objeto del exhaustivo seguimiento de nuestros protagonistas. Es tradición, como el gazpacho, decían los ancianos del pueblo, observadores como nadie de la naturaleza humana.

Han pasado los años, José ya pasa de los 30. No hay granos en su rostro, en cambio asoma una barbota oscura y dejada. Las ecuaciones yacen tristes en viejos cajones oscuros junto a libros de gramática alemana y tickets descuento para parques acuáticos. José es, ahora, cajero del supermercado más importante del pueblo. Muestra orgulloso su tarjeta de empleado a sus amigos de la infancia, que acuden diariamente a comprar donettes, chuches y pasta de dientes.

Canet de Mar ha prosperado, es un pueblo con clase, con conciertos de música clásica, cuyos acordes en tono menor transmiten melancolía de esas tardes en las que los dedos de José se fusionaban con sus sentimientos. Ahora, sus dedos sostienen una bolsa con una coliflor y marcan precios de cebolletas para cebollinos que compran dátiles sin hueso porque unas semanas antes fueron a urgencias por culpa de uno.

José podría sentirse frustrado, podría acusar a sus amigos de adolescencia, podría llorar amargamente por prescindir de los aplausos del Liceo o del premio nobel de física. Vivir en París, en New York, codearse con los más sabios, con Paris Hilton, comer tostadas con caviar y Philadelphia. Sin embargo, sigue viviendo en Canet, con sus padres, que cada mañana discuten de lo mismo: el porqué comprar pimientos verdes en vez de rojos.

A pesar de todo, José es feliz, desea vivir un nuevo día y atender a sus clientes, le encanta conocerlos a través de sus compras, intuir como será su vida más allá de la cinta transportadora, viajar con su mente y predecir qué comprarán el día siguiente, cuando irán de vacaciones, si tienen visitas, si viene esa prima lejana con la que José tiene contactos visuales cada verano. José vive su trabajo, su vida, y no se arrepiente de ninguna decisión tomada en su juventud. Incluso se alegra de atender con una sonrisa a esa pelirroja que siempre se maquilla minuciosamente para comprar garbanzos enlatados.

jueves 11 de junio de 2009

¡Flunch!

Hoy cuento dedicado a un buen amigo, el impulsor de la palabra Flunch, por eso el blog se llama frikipowerflunch. El chico en cuestión se llama Fran, juega a pingpong, y nunca he visto nada parecido en cuanto a memoria e idas de olla.
Ah, y es el único que recuerda el título de mi tesis, por eso el cuento empieza así!







De repente Fran exclama, con acento conquense: “¡Hydrodynamic cooperativity in micro swimmer suspensions!”. Silencio. Es el metro, la roja, y las 3 de la madrugada de un sábado lluvioso y con derrota de la Penya. Fran va solo con sus auriculares, Chayanne siempre le canta al oído y sus muslos responden a la llamada de la selva. Pero esta vez el entusiasmo lo ha producido un viejo recuerdo, una tesis doctoral a la que acudió para acompañar a un amigo a la dulce vida de los doctores, escalinata a sueldos millonarios rodeados de mujeres vulnerables y coches descapotables. Ironía.

La mujer que comparte vagón con Fran mantiene su cara de póker a pesar de las palabras malsonantes producidas por nuestro protagonista. Su mente y su cadera ya están más que acostumbradas a gritos discontinuos y aberrantes de madrugada, ni los distingue de la música celestial o de los especiales de los Morancos. Monotonía.

Fran ha tenido un día raro, de hecho pocos aspectos de su vida se pueden considerar regulares. Sobretodo tras presenciar una tesis de física, dulce medicina para la otitis. Gritar alivia, y relaja, o eso dicen.

Para destacar algunos de los atributos del protagonista de hoy, recomiendo acompañar estos momentos con música de violín aterciopelado armonizado con el sonido de cientos de becarios pulsando calculadoras de 300€ para calcular el precio por persona en un restaurante chino. Pero Fran es más rápido y da el precio antes de que los becarios dividan cifras con sus dedos redondeados por matraces y pipetas, ¡porque Fran es veloz! Aceleración total personificada en cuerpo de atleta con camiseta de tirantes, generalmente roja.

Próxima parada, Fondo, se termina el trayecto que le lleva a su destino, su sonrisa maléfica originada al gritar conceptos biofísicos perdura. No hay arreglo en él. Se abren las puertas y grita “¡Flunch!” con todas las fuerzas que la noche le da. Nada tiene sentido. ¿Y por qué debería tenerlo? ¿Por qué debemos ser racionales y seguir un devenir hacia alguna parte? ¿Por qué no simplemente gritar sonidos guturales que carezcan de párrafo en la RAE? ¿Por qué no “flunch”?

Así es Fran, y por eso sus amigos le quieren, porque es libre de raciocinio, no está oprimido por escaleras de valores o argumentos cósmicos, él va más allá del desarrollo de una narración sincera con punto final.

Lástima que el segurata de Fondo, a parte de tener una papada como un tubérculo blandito, no perciba ni entienda la libertad de movimientos de Fran y malpiense de la bonita palabreja “flunch”. Lástima que en el calabozo del metro no haya nada para comer, Fran solo ha cenado dos veces.

martes 9 de junio de 2009

Contrastes en plena sabana

Hoy cuento dedicado a mi amiga Titina, que mañana cumple 25 añitos y que, a pesar catalana "de pura sepa", es nacida en Tanzania.















Principios de junio del 1984. En plena sabana, en una pequeña aldea cercana a Shinyanga (Tanzania), se está produciendo el milagro de la vida. Todos los habitantes están, como siempre, expectantes. Corren frases, rumores sobre el estado de la embarazada, sobre el trabajo de la comadrona, hay nervios por doquier. Silencio. Silencio nervioso. Llantos de bebé y consecuente explosión de alegría, cantos tradicionales, humo de la hoguera celebrando un nuevo habitante. Hasta parece sonar el “We are the Champions” versión gospel africano.

La tradición dice que a medianoche, en el clímax de la fiesta, el padre saldrá con el recién nacido en los brazos y lo mostrará orgulloso al poblado, dando a conocer también su nombre para que sea uno más entre ellos. Vaya, lo que sucede en la peli del Rey León, es que les gusta mucho la banda sonora.

Llega el momento, antorchas iluminadas, hasta los insectos tropicales están emocionados. El padre muestra un rostro melancólico, impropio del momento. El bebé se encuentra bien, la madre también, debe haber sucedido algo extraño. Efectivamente, ¡madre mía! El bebé, que ahora ríe de forma picarona, es de color blanco… ¡blanco de piel! ¡Que es más blanco que la nieve que cae en el Kilimanjaro! Titina es su nombre, una niña tan blanca como Andrés Iniesta después de un susto. Además, sus cabellos son lisos y rubios, es la antítesis de l poblado,

Todos se la miran horrorizados, ¿es humana la Titina? ¿Traerá problemas? Un excombatiente en Uganda comenta que una vez vio un engendro parecido por la televisión de un bar de Kampala. Asegura que ese tipo de seres son llamados Ronald Reagan, pero no le toman en cuenta, el excombatiente siempre cuenta los mismos rollos y siempre con la misma peste a ajo.

En el poblado se está creando el dilema de si matar a Titina o adorarla, se parece a un viejo dios indígena que dio lluvias abundantes y también relojes de pulsera.

Muchos no se atreven a mirar a Titina directamente, es doloroso para el sentido visual, es más blanca que un merengue, la luz que emite es más peligrosa que la del mismo Sol. El científico del pueblo ha inventado unas gafas especiales para observar el crecimiento de Titina estos primeros meses, estas gafas tienen un nombre rarísimo escrito en swahili oriental, pero algunos les llamamos gafas de sol.

Titina juega, como los demás, a fútbol y a correr tras guepardos enrabiados porque les toca pagar a hacienda. Sin embargo, los otros niños la tratan de forma diferente, es el patito feo de los shinyanguenses. Pero ella sigue tenaz en su estrategia de ser una más en el poblado. Un día van todos los niños a bañarse al Lago Victoria y cuando todos los negritos se tiran al agua desesperados de calor, ella yace reposada en la orilla a tomar el Sol con su iphone y poniéndose factor 40, no vaya a quemarse. Hay algo raro en esta Titina, pero no sabemos qué es.

El científico del pueblo, tras ligar de forma brutal con sus gafas de sol, se ha establecido en un caserón con la sacerdotisa y lleva su investigación a resolver el porqué del color, tan claro como el cielo, de la piel de Titina. Sus padres son más negros que el helado de cacao puro. Revisa las leyes de Mendel, aísla X e Y y hace juegos matemáticos con ellas… pero el resultado siempre es el mismo, que Titina es blanca y hembra. El científico no quiere hacerle caso a su mujer, que afirma que es una maldición de los dioses por haber matado al león protector de la región, o no sé qué rollos dice.

Titina con los años aprenderá a ser diferente, a aportar sus cualidades y a hacerse valer en un mundo aparentemente hostil. Su color especial será belleza en un paisaje de cuerpos negros y serpientes venenosas.

lunes 1 de junio de 2009

A cuatro ruedas


Un nuevo cuento de cumpleaños, nueva especialidad de la casa... esta vez para mi amigo Samu, que además de hacer 29, ¡se nos casa! Para este cuento me baso en un viaje brutal que hicimos hace unos años, llenos de hormonas y con la L en nuestros coches.
Gracias a todos mis lectores, espero vuestros comentarios, sobretodo en el cuento de Barcelona.






Pasábamos por la Almunia de Doña Godina, Zaragoza. A 120 kilómetros por hora adelantando un camión repleto de luces, hasta con adornos de navidad como luces de gálibo. En ese momento, Samu, un chico tranquilo, callado, que nunca había matado una mosca, explotó. Sacó toda su energía interior en forma de grito incomprensible dirigido con alegría hacia el camión, llegando a una curiosa sintonía con es viejo vehículo de transporte de cerdos ibéricos.

Cinco minutos de silencio después, todos se pusieron a reír, la presencia de un camión que parecía una feria ambulante había hecho de Samu alguien irreconocible. De hecho, solamente los camiones y los bocatas de atún sacaban de sus casillas a ese chaval de pelo en pecho y caminar pausado.

Ya estaban más cerca de su destino, cinco freakies catalanes camino a Madrid en busca de diversión. El primer viaje tras una adolescencia de muchos videojuegos y pocas chicas, bueno, más bien dicho, ninguna. Por fin todos tenían trabajo, aunque temporal, y se podían pagar una salida juntos, y eso se tenía que celebrar con unos días inolvidables y con algún ligue, para variar. Durante el viaje cantaron, hablaron de chicas, siguieron hablando de chicas e incluso cantando lo hacían como si les cantaran a ellas. Eran un poco monotema, pero buena gente, ¿eh?

La sorpresa llegó cuando quedaban diez kilómetros para Guadalajara y terminaba el CD de los Mojinos Eskozios. Samu, como quien cuenta una gran pena, lo soltó. – Chicos, quiero deciros algo: me caso -. Otros cinco minutos de silencio, de no saber hacia donde mirar, no había camiones en el horizonte. Y de nuevo la risa, más feroz que nunca, casi exagerada. Vaya una que ha soltado ahora Samu, lo mejor tras el grito al camión, tiene cada salida el tío éste…

Para el grupo el tema bodas, hijos, hipotecas y estabilidad emocional eran palabrotas que solo se dan en el futuro, como el final de Terminator. Ellos solo entendían de fútbol, videos del youtube y chicas veneradas en la red. Desde luego, Samu había hecho una broma muy original, quizás demasiado. Vaya salida de tono, casarse a los 29 años, jajaja, ¡si es un crío!

Sin embargo, Samu iba en serio. Estaba enamorado hasta la pituitaria y más allá, y eso le llenaba más que nada en la vida. ¿Para qué llevar una vida de niño cuando el corazón le pide ser un hombre? Los otros no comprendían nada las palabras de Samu. ¿Amor? ¿Compromiso? Esas no son cartas del Magic.

El viaje a Madrid era una despedida a la juventud, a las risas sin medida. Al volver le esperaba una mujer, cien invitaciones de boda y un taxi que conducir, un taxi donde hacerse hombre a través de propinas provenientes de bolsillos de empresarios casposos que no saben ni la tabla del nueve, y también de su taxímetro trucado por sus amigos trileros de Cornellá.

Curioso que la vida de Samu y, por ende, este relato, se conduzca (nunca mejor dicho) en vehículos y en carreteras locales de mala muerte. Es una persona itinerante, que está en varios lados, pero que en cualquier sitio se le echa de menos.

Samu se ha ido a una vida claramente mejor, el viaje a Madrid terminó con tabletas de chocolate y risas sin sentido… donde me encuentro todavía yo, con los labios marrones. Tampoco es necesario un motivo para reír, sobretodo en la juventud, un periodo de reacciones alocadas, como gritarle a un camión en la autopista e intentar dialogar con él. Por eso, miedo me da encontrármelo con mi camión de explosivos ultrasónicos por las calles de Barcelona.

martes 19 de mayo de 2009

Un passeig per Barcelona, a ritmo de sardanas

Hoy un nuevo cuento, en este caso dedicado a la ciudad que me ha visto nacer y crecer, y que momentáneamente voy a abandonar para ir a Newcastle.
Este cuento es una réplica al que escribí sobre Edinburgh, ya hace un tiempo (http://frikipowerflunch.blogspot.com/2007/08/cuento-sobre-edinburgh.html). El título es bilingüe a propósito, aunque el cuento es en castellano. Un abrazo a todos los lectores y amigos!







“La mar no te l’han presa, ni el pla, ni la muntanya
que s’alça a tes espatlles per fer-te de mantell,
ni eix cel que fóra un dia ma tenda de campanya,
ni eix sol que fóra un dia faró del meu vaixell.”

Jacint Verdaguer, Oda a Barcelona.



Ha llegado el verano en Barcelona, mes de junio y 30º en la sombra, humedad fuera de escala y los aviones aterrizan en el aeropuerto llenos de turistas en pantalones cortos y calcetines hasta las rodillas. La tradición es así, muy cutre, pero a la vez tiene su encanto notar que hay cosas que no cambian ni con Internet ni la metrosexualidad. Barcelona sí lo ha hecho, pero conserva su esencia, y los seres de calcetines de boy-scout están dispuestos a descubrirla.

Pocas horas después, esos mismos turistas conversan alegremente bajo el fuego de un plato de paella a 20€ el gramo. La sangría les permite hablar en castellano casi perfecto y molestar jovencitas que pasean por las Ramblas para olvidar desamores que nunca fueron sinceros. Al lado, un chico australiano observa una performance muy extraña; unos jóvenes, la mayoría rumanos, elevan un castillo humano vestidos de rojo y con fajas prietas, pero el australiano observa a través del castillo, solo tiene una orquesta en la cabeza que toca los compases de ese perfume que lo tiene absorto. Australia sigue lejos a pesar de la gralla y los otros instrumentos agudos que chirrían los “castellers” de Transilvania.

Estatuas humanas, un anciano haciendo toques con un balón de fútbol, unos raperos entonando canciones de dibujos animados, unos mimos… seres mitológicos que hacen de Barcelona de noche un parque temático con distintas atracciones, pero siempre una tonalidad azul, estamos en el Mediterráneo, y eso se nota.

Amanece, es domingo y caen agresivos rayos de sol bajo la ciudad condal. Es una matinal de sardanas en el Parc de la Ciutadella, y unas familias francesas logran captar la esencia del baile con facilidad. Les evoca a vacaciones en Cerdeña, bailes tradicionales y familias unidas en un baile que no divide sino suma. Mirar adelante, con el ritmo interiorizado y el bocadillo de tortilla de patatas en plena digestión. Suena “l’Empordà”, las olas producidas por la tramontana estallan en forma musical y los franceses tratan de seguir el ritmo de los jubilados que domingo tras domingo modulan con sus cuerpos los acantilados de la Costa Brava.

Saliendo del MACBA un grupo de adolescentes italianos ruedan sus skates tratando de lograr nuevos progresos para impresionar a esas portuguesas que pasean con bolsas del Lidl. Volar por los aires de Barcelona, delante del arte contemporáneo y aroma a Kebab. Esto del Erasmus era aún más relajado de lo que les habían contado sus hermanos mayores. Eso sí, ¡Son italianos y todavía no han ligado! Ni usando rosas vendidas por pakistaneses, celestinos por antonomasia de la sociedad catalana.

El boliviano que vivía en Edinburgh y chilló en la loma del Mar del Norte, visita Barcelona para maquillar sus heridas y relaja su vista en la playa de la Barceloneta después de haber visitado el Barrio Gótico y haber compartido los sueños de los que vivieron hace siglos allí. Sigue pensando que el mundo es cruel, pero tratará que su paso por aquí deje buena huella y descansar con la conciencia tranquila el día de mañana.

Subimos por las calles de Barcelona, llenas de gente alegre, el Sol es un astro con una magia especial, y eso los escandinavos y los escoceses lo saben, y me sonríen cuando los miro pensando eso mismo. Hay sintonía, y un menú barato a base de gazpacho y tiramisú, y eso, con una pizca de amor, ya es suficiente para pasar la tarde relajado.

“Barcelona és bona si la bossa sona” con acento búlgaro y patatas bravas alrededor.

En la plaza Cataluña se siguen celebrando los goles del Barça. En la Cibeles de Madrid unas solitarias vallas se miran entre ellas con aburrimiento.

Los bancos modernistas de Passeig de Gràcia son muy dados a parejitas de atardeceres románticos. Esa pareja de descendientes de los visigodos sincroniza sus movimientos de forma extraordinaria, captando la atención de ciertos peatones acomplejados por el Euribor y la falta de sentimiento en sus rutinas. La simbiosis de los miembros de la pareja es tal que los dos, a la vez, piensan en otras personas mientras se besan con aparente pasión. Una semana después se dirán adiós para siempre, pero los besos habrán dado aroma al Passeig de Gràcia, y eso es para siempre.

-¿Cómo un edificio así puede estar aquí?-, se pregunta un chino amante del tango y de Benedetti. Las formas redondas de la Pedrera le tiene absorto. Lo que ignora es que en breve se encontrará la casa Batlló y que allí se enamorará de una sueca divorciada amante de Cortázar y del “Pa amb tomàquet”. El amor bajo las obras de Gaudí no puede ser un cierto cúmulo de sentimientos, es una reacción producto del espectro presente, es magia, y ellos lo saben.

Un físico holandés analiza las grandes densidades de humanidad que se dan un domingo en los alrededores de la Sagrada Familia. Gaudí se basaba en la naturaleza para hacer sus obras y la naturaleza imita la densidad de los monumentos que van a visitar. Japoneses, ingleses, alemanes, rusos, incluso habitantes de San Marino admiran las torres construidas por Gaudí y las posteriores por igual, incluso las grúas eternas que construyen lo que todavía es el proyecto Sagrada Familia. Los obreros lo saben, por eso echan piropos bajo status de genios de la arquitectura moderna.

Un aristócrata catalán le explica a su homónimo estadounidense el cambio sufrido por Barcelona en los Juegos Olímpicos de 1992, le explica el encendido del pavetero, los goles de Kiko, el espectáculo del Dream Team, la alegría de la gente durante tres semanas en que no hubo ni delincuencia, solo comercio de Pins y música de Freddy Mercury y también de los Manolos. Bajo la sombra de una sombrilla (gran juego de palabras) entona la canción de “amigos para siempre” a ritmo de rumba, las belgas que les miraban momentáneamente estallan y siguen la canción con risas en La menor. El brasileño se encarga de la percusión. Barcelona funciona a ritmo de rúa desde Carlinhos Brown.

Barcelona se vive, sino son varios colores de gran belleza pero que somos incapaces de comprender. Falta el amor, falta el que esos colores se encarnen en nosotros. Vivir Barcelona es vivir el arte de los que murieron, cada trazo está presente en las esquinas, no hay excusas. Vivir Barcelona es seguir los poemas de Verdaguer, los cuadros de Picasso y hacerlos nuestros, porque sino el arte vale lo mismo que un post-it con la firma del limpia-botas de las Ramblas que, por cierto, está cifrada en 10€… Barcelona cada día está más cara.

Los turistas vuelven a sus países de origen, parecen calamares pre-cocinados, pero ellos muestran el rojo en sus carnes como heridas de guerra. Volverán algún día, el Sol les ha guiñado el ojo en el aeropuerto, y eso es buena señal.


lunes 4 de mayo de 2009

Viatge a Ítaca passant per l'Empordà


(se ruega haber leido el cuento “magia eterna” previamente)
(http://frikipowerflunch.blogspot.com/2007/08/magia-eterna.html)

Hacía mucho que no actualizaba, pero lo vuelvo a hacer con un cuento que es poco cuento, es algo raro, quizás un vuelco, un desvío esotérico. No sé, es lo que ha salido de mi 1a visita oficial a Newcastle, donde parece que voy a vivir algunos añitos. Un abrazo a todos los que me siguen leyendo a pesar de mi poca puntualidad...













Pasan las mañanas y yo apenas me doy cuenta. Justo dos años después de esa primavera de lluvias cálidas y melodías en Sol menor, vuelvo al lugar donde las palabras pronunciadas más se asimilaron a lo que yo creo ser.

El viaje London-Edinburgh en tren fue un viaje a Ítaca pero sin monstruos mitológicos. Eso sí, como dice la canción de Lluís Llach, el viaje fue largo, y eso lo convirtió en un espacio temporal inigualable, es por eso que el día valió la pena.

Ese trayecto, debido a reglas ferroviarias británicas que desconozco, se produjo en 4 etapas: London-Luton, Luton-Peterborough (¡en autobús!), Peterborough-Newcastle y Newcastle-Edinburgh, y por la ventanilla me pareció vislumbrar el Empordà. Casi medio día cruzando la Gran Bretaña, las piernas flojas y un cuento (“Magia Eterna”) como testimonio.

Con ese mismo ánimo, y más de un sueño roto, viajo de nuevo a Newcastle. Me encanta recordar el momento en que el tren camino de Ítaca pisó Newcastle, y verme en mi asiento, bolígrafo en mano y con mis pensamientos en las asíntotas de mí mismo.

Es curioso que escribirte a través de historias en un papel pueda ser más beneficioso que millones de conversaciones. Que un silencio diga más que la mayor de las elocuencias. Parar un instante, que el tiempo sea unidireccional no significa que uno lo deba ser. En mi caso es necesario volver a los orígenes, a los momentos mágicos, apreciarlos con vista de pájaro y de allí sacar la esencia, el jugo con sabor a mí mismo y, si es posible, añadirle un poco de miel.

Leo el cuento de “Magia Eterna” y me emociono en él, comparto esos anhelos pero a la vez el cuento transpira vivencias que no recuerdo haber vivido.

Después de una profunda reflexión y una tableta de chocolate he descubierto que los cuentos no tienen porqué terminar como yo los escribo, y eso hace, de esta vida, una estancia mucho más sorpresiva y trepidante. Laura leyó su tesis, Gerson no estaba, pero la magia residía en el cuento; no en sus acciones sino en sus palabras.

Uno cuando viaja en avión para que todo empiece de nuevo se pregunta si un resumen de una página con todas las vivencias tendría más de una línea resaltando un solo día. La soleada mañana en que leí la tesis culminaba muchos atardeceres grises y captaba muchos matices y vísceras desnaturalizadas en forma de ecuaciones. Quizás ese tren que paró en Newcastle saldría dibujado en un rincón de la página. Igual, incluso, este avión aparecería como contraste: Newcastle desde la tierra, y ahora desde el cielo, dos perspectivas diferentes de un mismo hecho, y el Empordà de fondo, obviamente. Me gusta el título, pero creo que mi vida todavía tiene algunos hechos más a destacar.

Me encanta el silencio como el que se está produciendo ahora y, sobretodo, ver como después de unos segundos me adapto a dicho silencio como si fuera oscuridad y es entonces cuando empiezo a hablar, pero de verdad.

Muchas veces la vida te lleva por caminos rectos y anchos, en otras ocasiones la carrera se dirime en etapas, como el tren de London a Edinburgh. La clave de la vida es estar atento en los enlaces y coger el siguiente tren y, sobretodo, que sea en la dirección adecuada.

lunes 23 de marzo de 2009

¿Qué hay más allá de las formas geométricas?

En este artículo propongo al lector un ejercicio de abstracción que puede serle útil, o no, pero que a mí me ha ayudado a dar una nueva perspectiva a lo que nos rodea. Mira a tu lado, analiza lo que observas y lo que eres. Alguien tuvo que crear algún día esta galería de diseño llamada naturaleza, una metáfora que me encanta, ya que dicha creación no se limita a la repetición de un mismo patrón, sino que hay multitud de colores y formas diferentes. Sin embargo, a la vez, el universo es simétrico y tiene su estructuración, no es puro caos.

Formas geométricas

La identidad de un objeto está definida por el conjunto de propiedades (estructura, composición, función, forma, tamaño, color, etc.) que lo distinguen de los demás objetos de la naturaleza. De las diferentes propiedades de la superficie del objeto me voy a centrar en la forma, ya que es quizás la que da una descripción más completa, y puede ser percibida tanto por la vista como por el tacto.

A partir de la forma de un objeto podemos intuir su función. En cambio, muchos objetos con la misma forma tienen funciones bien diferenciadas, ya que son objetos que pertenecen a contextos muy distintos. Nos fijaremos en la función matemática, en una mirada a grosso modo de la realidad, que nos permite simplificar el objeto en cuestión y poder compararlo con otros, llegando a afirmar que dos objetos aparentemente bien diferenciados son equivalentes en cuanto a su forma. Por ejemplo, no hay dos objetos iguales, pero todas las esferas del mismo radio se pueden considerar idénticas.

¿Por qué las cosas que nos rodean son como son?¿Por qué hay ciertas formas más frecuentes que otras en la naturaleza? ¿Hay un propósito? ¿Nos ayudan las matemáticas a resolver este problema? En las referencias [1] y [2] se trata de dar respuesta a estas preguntas, y en este artículo le daremos un poco de relieve a las preguntas y mostraremos curiosidades que pueden hacer menos complicado responderlas. Estas curiosidades básicamente las saqué de la exposición (ahora permanente) “Y fue la forma…” del Museo de la Ciencia Cosmocaixa de Barcelona, que os animo a visitar (aunque no me paguen comisión).

Una primera aproximación de respuesta al párrafo anterior podría ser: la naturaleza tiende al equilibrio, donde la suma de todas las fuerzas es igual a cero (1ª ley de Newton). Este equilibrio requiere de la geometría ya que lo alcanzan las figuras que tienden a ser simétricas y puras. Por otro lado, la naturaleza necesita obtener eficiencia mecánica en sus construcciones, para que sean estables.

Además del mundo natural, nuestro entorno está repleto de objetos que la humanidad ha ido diseñando, basándose en el gran diseño que supuso nuestro origen, usando las formas geométricas que hay a nuestro alrededor. Desde los utensilios del hogar hasta los rascacielos de New York.

De hecho, todo lo podemos ver bajo el prisma de formas geométricas. Paremos a mirar la mesa del comedor: vasos que son cilindros o prismas regulares, generalmente octogonales o hexagonales, platos que son superficies abiertas cóncavas generalmente de sección circular, aunque ahora estén de moda los platos cuadrados o de diferentes geometrías. No concebimos una cuchara cuya cabeza cóncava no sea elíptica ni un tenedor sin puntas angulares para poder clavarlo en la comida, y son solo ejemplos sencillos, ¡cuánto más si analizamos la arquitectura u otras formas de arte en detalle!

En un capítulo de la conocida serie The Simpson (mi serie favorita), vemos a Homer J. Simpson viajando a la tercera dimensión [3], donde en vez de ser el dibujo bidimensional habitual pasa a ser un Homer tridimensional en un universo extraño en qué todo lo que le rodea son matemáticas: coordenadas cartesianas en vez de señales de tráfico, funciones matemáticas por doquier, además de gran cantidad de objetos geométricos como conos y cilindros moviéndose por el espacio.

Obviamente, se trata de una caricatura, pero a la vez es una metáfora perfecta de lo que quiero decir. Por un momento, mira a tu alrededor, en el despacho, en el tren, en la cama, en la convención de aeguae, allí donde estés leyendo este artículo. Convierte todo lo que puedas ver en figuras geométricas sencillas: esferas, conos, cilindros, poliedros, etc. (y no es necesario tomar sustancias psicotrópicas), verás que toda la complejidad que te rodea tiene en realidad una estructura sencilla, y seguirás las palabras del pintor postimpresionista Paul Cézanne: todo objeto se puede reducir a figuras geométricas simples, cubos, pirámides, conos… Cabe decir que el cubismo siguió al pie de la letra las palabras de Cézanne, sino mirar las obras de Picasso.

Siguiendo con la misma serie de dibujos animados, es curioso comprobar como Matt Groening, el creador de The Simpson, ideó los personajes basándose en dibujos bien sencillos basados en círculos, letras del alfabeto (has leído bien) y formas simples (ver el video [4]), y parecen personajes bien vivos, ¡cuando son cuatro trazos!


La proporción áurea

Se dice que dos números positivos a y b están en razón áurea si y sólo si: (a+b)/a = a/b = Φ, donde Φ es el número de oro. Es curioso constatar que en nuestro mundo aparece constantemente la proporción áurea, y en muchos contextos diferentes.

La anatomía de los seres humanos se basa en la proporción áurea: la relación entre la altura de un ser humano y la altura de su ombligo, la relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos, la relación entre el diámetro de la boca y el de la nariz, etc.

Otros casos con relación áurea: distancia entre espirales de una piña, cantidad de abejas macho y hembras de un panal, disposición de los pétalos de las flores, distribución de las hojas en un tallo. ¡Está en todos lados! No sería muy científico decir que Dios incluyó esa proporción en su creación (aunque se le llamaba también proporción divina), pero sí merece una reflexión el ver tantas coincidencias y tanto orden en la naturaleza.


Ejemplos de formas geométricas

Seguidamente trataré brevemente algunas de las geometrías más habituales en nuestro entorno, citando casos concretos llamativos. Es relevante notar que todas estas geometrías, y más, están presentes en la obra de Gaudí, cuya obra es el paradigma de la geometría tridimensional en el arte, basada en la naturaleza viva.

1)La esfera

Cuando el espacio es homogéneo y además no hay restricciones sino que es isótropo, es decir, sus propiedades no dependen de la dirección, emergen con facilidad esferas. Una gota de agua para nosotros es una esfera alargada (sino ver el dibujo que haría un niño de una gota de agua), y eso es debido a la gravedad. Sin embargo, cuando un astronauta vierte una botella de agua en la nave, las gotas son completamente esféricas. La gravedad rompe la simetría, en ausencia de ella las gotas son esféricas, nada impide que no lo sean.

Las estrellas y los planetas, y la mayoría de cuerpos celestes, son esféricos, debido a que el espacio es isotrópico, nada rompe la simetría de la fuerza gravitatoria (que solo depende de la distancia).

La esfera es la forma más simétrica, con lo cuál en el mundo vivo es muy presente, véase la gran cantidad de frutas, semillas y huevos esféricos. El calor y la materia que se produce en el interior sale al exterior a través de la superficie; la esfera es la figura geométrica tal que, dado el volumen, su superficie es mínima, con lo cuál se minimiza el flujo de un lado al otro de la superficie, se ahorra espacio en la conservación de la materia.

Dentro del agua la gravedad se ve compensada por la fuerza de Arquímedes, de manera que se puede considerar isotropía, lo que no sucede en tierra. Los huevos que se desarrollan en el agua son esféricos, como es el caso de los huevos de los peces cebra (Fig. 1), aunque el pez que sale del huevo no sea nada esférico. En cambio, los huevos fuera del agua no son completamente esféricos.



Fig. 1. Huevo de Danio rerio (pez cebra), inicialmente esférico, aunque el recién nacido sea claramente de simetría cilíndrica.












La esfera es protección, los enemigos no saben por donde agarrarla. De hecho, muchos animales, como el ciempiés, adoptan una configuración esférica o circular cuando denotan peligro alrededor, eso es fácil de comprobar, solo hace falta tocar uno con un palo.


2)El hexágono

Las burbujas de un jabón son esféricas, por lo comentado anteriormente. Ahora bien, si consideramos un caso bidimensional, es decir, si constreñimos la espuma entre dos vidrios planos, las burbujas serán circulares. A la que la concentración de burbujas crece, compiten entre ellas por ocupar el espacio plano disponible, tendiendo a tener 6 vecinas a la que la concentración aumenta. Los círculos llenarán casi todo el plano. A concentraciones todavía mayores, los círculos se deformarán para llenar completamente el espacio, es decir, se crearán hexágonos, polígonos de 6 lados, que pavimentan completamente el plano.

Un fenómeno físico espectacular en el que se crean hexágonos es la inestabilidad de Rayleigh-Bénard [5], en el que se calienta un líquido por la parte inferior y se observan rollos de circulación de masa del líquido que se aprietan en celdas hexagonales, lo que se puede observar desde la superficie.

También vemos una estructura hexagonal en los panales de abejas, en los caparazones de las tortugas, etc. Siempre aprovechando el espacio al máximo, para ahorrar material. Por eso pavimentamos las calles con hexágonos habitualmente.

La NASA ha publicado recientemente unas imágenes de una extraña figura de seis caras con forma de enjambre hexagonal que rodea la totalidad del Polo Norte de Saturno (Fig. 2).




Fig. 2. Hexágono de saturno. Foto de la sonda “Cassini”, de la NASA.














3)La hélice

La hélice es un movimiento circular en el plano que emigra en la dirección perpendicular al mismo, en otras palabras, la traslación de un movimiento circular.

En la naturaleza encontramos muchos casos, como los tornados, huracanes, etc. También hay algunas semillas que caen en forma de hélice, en vez de caer en línea recta. Pero el caso más conocido de hélice en la naturaleza es la estructura del ADN, que en realidad es una doble hélice, en la que las dos cadenas de ADN se enroscan sobre sí mismas formando una especie de escalera de caracol, como la que vemos en la Fig. 3. Una estructura similar es la que tienen las cadenas de ARN.

En general, podemos decir que la hélice es una buena manera de empaquetar un material en torno a otro material. Dicho esto, el hombre ha creado multitud de objetos helicoidales, como los tornillos, cables, cuerdas, que sirven para agarrar apropiadamente.



Fig. 3. Escalera de caracol de la Sagrada Familia (Barcelona).
















4)La pirámide

Una pirámide es un poliedro cuya base es un polígono cualquiera y cuyas caras son triangulares.

Pensar en pirámides nos refiere directamente al antiguo Egipto, cuyas pirámides de Giza son una de las 7 maravillas del mundo (ver Fig. 4).

Pero no solamente hay pirámides en Egipto, sino que la geometría piramidal está presente en casi todas las estructuras socio-económicas: en el trabajo nos pasamos la vida intentando escalar peldaños de la pirámide. A parte se han diseñado pirámides económicas y pirámides de población para estudiar la situación socio-económica. También en ecología tenemos pirámides ecológicas, de productores a consumidores primarios, secundarios y terciarios.



Fig. 4. Yo al lado de las pirámides de Giza, marzo de 2008. Mucho calor.













En psicología, la jerarquía de necesidades de Maslow se describe a menudo como una pirámide que consta de cinco niveles: los cuatro primeros niveles pueden ser agrupados como necesidades de déficit y el nivel superior necesidad de ser, la autorrealización.

Encontramos pirámides en entornos más lúdicos, como en las torres humanas que se elevan en Catalunya, los conocidos Castells, que están formados por pisos cada vez menos poblados en los que se reparten las fuerzas para que el todo sea rígido y no caiga.



Podríamos discutir también la presencia de ondas, espirales, cilindros, parábolas, catenarias, conos, etc. Un caso especialmente es el de los fractales, objetos semi geométricos cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas, como por ejemplo los relámpagos o las coliflores. Pero he preferido hacer una breve introducción de estas 4 formas geométricas en concreto.


Conclusiones

En este artículo he querido hacer un breve paseo por las diferentes formas presentes en nuestro mundo, dejando muchas preguntas abiertas para que cada uno investigue por su cuenta. El objetivo era doble, por un lado motivar el hecho de que las matemáticas no son simples cálculos mentales que no tienen aplicación práctica sino que están presentes en todo lo que somos y hacemos, y por otro lado mostrar lo maravilloso que es este mundo en muchos aspectos, tan sencillo y tan complicado a la vez, y de aquí sacar conclusiones sobre el origen de todo, que no me atrevo a hacerlas, de momento, pero que espero discutir con todos vosotros, lectores, cuando lo estiméis oportuno.

Para acabar, unas palabras del famoso arquitecto francés Le Corbusier [6] para expresar lo que es la naturaleza y su análogo creado por el hombre, el arte: la naturaleza es matemática, las obras de arte están en consonancia con ella y expresan y utilizan leyes naturales. En consecuencia la obra de arte es matemática a la que el sabio puede aplicar el razonamiento implacable y las fórmulas impecables.



Bibliografía

[1] Jorge Wagensberg, La rebelión de las formas, Metatemas Tusquets Editores, Barcelona, 2004.
[2] Claudi Alsina, Geometría cotidiana, Rubes Editorial, Barcelona, 2005.
[3] El capítulo especial Halloween VI de la temporada 7 de The Simpson http://www.math.harvard.edu/~knill/mathmovies/swf/homer-3d.html
[4] ¿Cómo dibujar el personaje de dibujos animados Homer J. Simpson? Véase en http://www.youtube.com/watch?v=pdIKtec2ln8
[5] A. V. Getling, Rayleigh Bénard Convection: Structures and Dynamics, World Scientific, 1998.
[6] Le Corbusier, El Modulor I y II, Poseidon, 1980.

domingo 15 de marzo de 2009

Pandrés, la historia

Este cuento es un regalo de cumpleaños que le hice a mi amigo Andrés (izquierda en la foto), y en el que usé el personaje de Oriol (derecha en la foto) para reflejarme a mí un poco (centro en la foto, más feo no podía salir, nooo). El cuento es algo paranoico, pero refleja la relación que tenemos y ciertos momentos cumbre que hemos vivido juntos. Un abrazo a los dos, y a los lectores, claro.









Tras unos postres de chocolate negro con chorros de nata de pote, blanca claro, uno piensa con más clarividencia, razona de forma hiperbólica y lo que era oscuro y de piel rugosa pasa a ser evidente, cristalino. Oriol reposa los dulces mirando hacia arriba en su habitación, no observa nada sino que medita momentos de cambio en su vida. Adaptación al ambiente, a veces hostil; las iguanas a veces dan grandes lecciones de sociología.

Pasan los meses, y las temporadas de los Simpsons, y ahora Oriol observa un cielo estrellado, se asombra de ver puntos blancos en un material tan oscuro como el Universo. Del supuesto cambio en su vida no queda más que el recuerdo y sms vacíos de contenido, solo léxico y algún tango. Volver a empezar, mismas fuerzas e igual pensamiento, Oriol es un luchador.

De repente, como era esperado, Andrés aparece por un camino que lleva a la colina, donde las estrellas están a tocar; un nuevo amigo con el que admirar la vida, un don extraordinario, y lanzar hipótesis sobre las mujeres, otra entidad igual de misteriosa y absoluta.

Andrés es jugador de voleyball profesional, su vida es el deporte; ganar o perder, no hay término medio. Lleva la competición en la sangre, y eso se hace notar en cierto positivismo y pragmatismo a la hora de entender la realidad y, por ejemplo, juzgar los movimientos celestes. Vivir es contrastar, diferenciar, es marcar con lápiz lo que es vida y lo que es muerte. Oriol, en cambio, es un simple pensador: observa y hace silencio hasta encontrar palabras que definan lo que siente, normalmente palabras de admiración por la belleza que le rodea y de desprecio ante lo que es la exterminación de lo bello. Sin embargo, admira la forma de ser de Andrés, y conversar con él le hace ver grandes nubes en inicio de nuevas claridades.

Además, les uno que los dos quieren simplificar lo que les rodea, hacer las cosas bien, no caer en el engaño de los impulsos sino acabar la vida con una victoria clara. A veces la vida dificulta actuar en línea recta, una flecha en el camino indica una nueva vía aún desconocida, que nadie sabe donde lleva. ¡Qué difícil es actuar en directo! Bifurcarse o morir, admite Andrés, como si fuera ya el set de desempate. Los dos están de acuerdo, y la luz estelar parece aumentar como señal de aprobación.

Pasan las horas hablando de lo que fue, lo que puede ser y lo adornan con pistachos y miradas al telescopio; es de madrugada y el cansancio es considerable…….

…… con ligera astucia Andrés propone la posibilidad de una víspera para olvidar las rencillas del quehacer diario. Los dos elementos en consideración se indumentan adecuadamente y parten hacia destinos aún inexplorados. Se vislumbra inquietud por doquier, dos seres de suprema belleza asolan por los rincones del Universo, y se paran corazones anestesiados por telenovelas venezolanas de muchos “te quiero” a quemarropa. Ésta es la tremenda realidad de dos hombres que caminan pausadamente sin destino, damas enloquecidas mientras los dos caballeros sonríen y admiten facialmente que ellos lo merecen, faltaría más. No hay ningún ser ni edificio ni constelación con su belleza……….

….. Por la esfericidad del horizonte se vislumbra la primera luz del día, Oriol y Andrés dormidos contemplando la inmensidad y sacando conclusiones para el quehacer diario. Pueden enseñar tanto las estrellas… y eso que parecen objetos estables y sin vida. Andrés se va resuelto a casa, mañana tiene partido y pasado una primera cita que promete, Silvia, que le da paz como el cielo a las 4 de la mañana. Oriol sigue su camino, se dejó el las patatas al vapor en el vapor.

miércoles 31 de diciembre de 2008

2008


Para terminar el año, un poema que en su día decidí llamar "2008", como el año que hoy termina. Desde el blog de FrikiPower os deseo a todos los lectores y "comentaristas" un feliz año 2009, lleno de proyectos sanos y loables. Ya sabéis donde encontrarme.









Porque estoy aquí sin ti,
y tras varios meses recuerdo
esa soledad contigo.

La distancia ha crecido,
pero esta noche somos tú y yo
bajo el cielo que nos vio nacer
y a través del cuál desapareciste
la última vez que fuimos nosotros.

Cada cosa que fuiste,
cada molécula de agua en mis lágrimas
de esa noche incierta…

No sé olvidar porque no quiero,
es parte de mí,
porque estoy aquí sin ti,
y estando allí contigo
me sentía más lejos todavía.

Resigo mis pasos
tal y como los caminé entonces.
Olas caóticas de aire a mi alrededor
mientras buscaba un porqué,
pero ni una respuesta,
solo turbios sollozos de última hora
ya sentenciados.

¿Sabes? Aunque no lo creas,
estoy aquí sin ti,
y a veces sueño contigo
y en lo que pudo ser, pero no es,
ni será.

Y como en toda historia de amor,
un trozo de poema se eleva a lo más alto de los vientos,
porque esas lágrimas fueron un día poesía
y alguien tiene que sentirlas suyas,
y éste soy yo.

Dicen que hay un futuro
más allá de estas palabras
con forma esférica (la de la felicidad),
y yo todavía me lo creo.
Allí voy, rumbo a destinos inciertos;
por eso te escribo,
porque ya no estoy.

domingo 28 de diciembre de 2008

El muro

Aprovecho el día de hoy, en que he investigado en mis archivos secretos, para colgar MI PRIMER POEMA... mejor dicho, el primer poema que llegué a terminar, porque en la adolescencia empecé muchas cosas pero no terminé ninguna.

Debía tener unos 18 años entonces.


Le tengo mucho cariño a este poema, no es necesario que lo diga, ¿no?






Busco pero no encuentro,
soy sin ser, siendo como soy;
siento enojo de...
de tiempos que no llegaron a existir,
siento pena de no ser,
de nunca haber sido y
de algún día poder dejar de ser
lo que no soy ni seré.
Busco lo imposible,
lo perfecto, mas no existe
ni lo hará jamás,
lucho por encontrar la perfección
que subsane mi ser,
sigo buscando
aunque no encuentro más que miseria,
mi propia miseria.
Busco, dentro de mí,
lo positivo de todo lo encontrado,

ese lado del muro de mi ser
porque no lo conozco, ¿existe?,
el otro lado debe ser
blanco y frágil,
como una nube
que sabe a agua,
a agua de vida.
Busco el muro
que me separa del mundo,
quiero conocer el muro,
palparlo, sentirlo,
besarlo profundamente
y al fin hacerle el amor
(con todo mi ser),
para poder conocer
lo que soy y puedo ser.

Chasing Cars

Volvamos al pasado, un semiescrito del verano de 2007, un verano caluroso y de ideas confusas. Pero como dice la madre de una amiga común al blog, todas las experiencias son positivas y sirven para crecer.

No os paséis con los turrones, guardarme un trozo!

Y que el 2009 sea positivo, a pesar de la crisis.







Empezar de cero. Visitarte a ti mismo porque lo que creías que eres ya no está contigo. La vida es un viaje en una mecedora, no hay destino. A veces no es fácil ser consciente de ello. Cambiar la perspectiva a veces es tan necesario… las guerras desde el monte son partidas de Risk.

El tiempo elimina o relativiza muchos recuerdos y se ven las cosas con menos pasión, pero con más cordura. El tiempo promedia todos los sentimientos y anula cada uno de tus altibajos que en el momento creías permanentes. Ya lo dice Eclesiastés, “Hay un tiempo para todo y un tiempo para cada cosa bajo el Sol”. Sin embargo, la abuela de cada día se sienta en el mismo banco esperando el mismo bus. El tiempo no lo cambia todo.

Cada cosa que haces, todos los minutos y todas las palabras que pronuncias, son parte de lo que alguien te hizo sentir en ese tiempo, y no, las palabras no están vacías de contenido. No es necesario nada más, si sientes lo que haces de verdad a veces sobra hasta el cielo.

Descansar en ello y olvidarse de lo innecesario, que ya es demasiado fácil sufrir. El problema es expresar todo lo que ocurre y que constantemente pasa por tu cabeza, ¡ni gritando lo logras! Nunca es suficiente una palabra huérfana de ti mismo. ¿Qué hacer?

Conviene olvidarse de casi todas las nubes de verano. El tiempo pasará y hará más fácil ver lo invisible. La perspectiva cambiará hoy o mañana, el gris será negro el lunes y blanco el martes, y además, ¡lo sabes!

Estirarse, dejar de moverse… ¿seguirás solo o ella acariciará tus yemas declarándose definitivamente viva?

viernes 12 de diciembre de 2008

Incomunicación perfecta

Por fin vuelvo a actualizar!!! de hecho igual subo varios cuentos o escritos seguidos, que tengo algunas cosillas a medias por el ordenador...

Éste es un escrito protesta contra el ser humano en general (me incluyo), por lo mal que nos comunicamos los unos con los otros, sin usar todo el poderío que tenemos.

El dibujo me gusta mucho, como metáfora de las barreras que hemos puesto a lo largo de los siglos, llegando a cerrar a lo más intrínseco del ser humano, las tradiciones.






En este planeta llamado Tierra viven todo tipo de criaturas, desde seres unicelulares sencillos como bacterias o protozoos hasta lo más complejo que Dios llegó a crear: el hombre.

Sin embargo, hay algo común en todas las especies, la necesidad de comunicarse con el exterior, ya sea el medio o las entidades vecinas y de relacionarse con seres de su especie, procrear y establecer un equilibrio en la naturaleza.

Cada especie de la naturaleza tiene elementos de interrelación, comunicación, a cada nivel con un grado de complejidad. Las bacterias necesitan la presencia de vecinas para desplazarse en busca de nutrientes, frecuentemente utilizan el empuje hidrodinámico generado las otras bacterias para huir de regiones que no les son favorables para desarrollarse.

También se comunican los pájaros, los peces, creando grupos que se mueven al unísono, como los bancos de peces. A través de señales químicas se disponen en formación y, como resultado, observamos un ejemplo maravilloso, de lo mejor que nos ofrece la naturaleza, como el movimiento colectivo permite más rapidez (porque anulan fricciones hidrodinámicas). Eso sucede en lo que llamamos seres inanimados.

Nosotros, como animales que somos, requerimos de comunicarnos con los demás, en general no podemos nadar solos toda la vida. Dios nos creó colectivos, creó la pareja, de ella nace el concepto familia, y de allí crecen multitud de círculos concéntricos en los que se distribuyen diferentes tipos de amistades, compañeros de trabajo, vecinos y colegas del barrio, o la mujer que vende aceitunas en el mercado. Vemos gente continuamente, la vida de pueblo y ciudad se basa en una rutina que nos hace cruzarnos con las mismas caras día tras día.

Sin embargo, en muchos casos, seguimos nadando solos, vemos una cara conocida por la calle y miramos al infinito, disimulamos, nos encerramos en nuestra propia individualidad ya que nos da miedo enfrentarnos a lo desconocido. Cada vez nos comunicarnos menos, día a día somos más individuos pero menos personas. ¿Y esto nos conviene? ¿Es saludable?

En el mundo occidental, básicamente, ya nadie confía en nadie. Ejemplo: te para una persona por la calle y rápidamente palpas tu cartera para prevenir un posible hurto. Hay multitud de tópicos: cuando un chico habla con una chica es que quiere sexo con ella, los negros y los moros a la que puedan te van a atracar. Desconfiamos constantemente, intuimos que nos van a herir, y lo hacemos mayormente juzgando el aspecto físico del otro, y si la pinta no es mala... es que esconde algo.

Nos encontramos un viejo compañero de escuela. Inicialmente una ilusión tremenda charlar con él. Empezamos un diálogo: ¿qué tal? ¡Bien! Vamos a ver, ¿bien? Han pasado diez años, en los que uno se ha casado, divorciado, ha tenido una depresión, la ha superado, ha logrado un trabajo fijo y todo este tiempo se resume en un “bien”, ¿solo sabemos decir esto? Pasan los minutos, los silencios molestos, miramos el reloj y alegamos que tenemos prisa, cuando lo que tenemos es miedo a contar lo que nos ocurre, porque no confiamos en los demás.

La culpa no es del que se lo calla todo ni del otro, el problema es que en este mundo no podemos confiar en nadie ni sabemos hacerlo. Desgraciadamente, hay mucho mal por aquí. Piensas que una persona es ideal para confiarle parte de tu vida, y te decepciona profundamente, y con los años eres incapaz de abrir nuevos círculos, te encierras en ti mismo y cada vez más, es un proceso irreversible en el cuál preferimos el silencio y la tranquilidad ante el ruido exterior, pero perdemos esa maravillosa habilidad que nos dieron al crearnos y que otros animales sencillos siguen practicando, la de vivir en colectividad.

Vivimos todos nosotros en este mundo, algunos hablan mucho, otros no escuchan a nadie, otros solo a los que admiran, hay también los que no abren la boca… pero en un mundo idílico nos ayudaríamos unos a otros para tirar adelante, porque estamos todos en el mismo juego, nacemos y morimos todos. ¿Por qué hemos escogido la rivalidad en vez de la cooperación? ¿Qué espíritu mueve esta competición absurda?

Me parece surrealista, a estas alturas, tener que aprender de las bacterias. Somos alucinantes.

martes 14 de octubre de 2008

Avaricia

Ahora cuelgo un microcuento, nada, una chorradita que acabo de escribir para un concurso que se hace en otro blog:

http://sietemicropecados.blogspot.com/

Si en los próximos días véis que está mi cuento en el blog, pues votar por mí! Si lo consideráis mejor que los otros, por supuesto, jeje.

Aquí lo tenéis, el tema del concurso es la avaricia, uno de los pecados capitales.





El ratoncito Pérez en el psiquiatra, después de salir Ratatouille de la consulta. Tiene jaqueca, se siente triste, desmotivado. La crisis económica también ha afectado su negocio, los niños se quedan los dientes en vez de dejarlos bajo el cojín y dormirse tranquilamente. Sacan beneficios, todo por la pasta, para la hipoteca del futuro. Los traficantes de marfil, que también han notado que los elefantes ya no se dejan como antes.

lunes 6 de octubre de 2008

Sí, quiero


Buenas a todos, chicos y chicas, amigos y desconocidos. Este es el último cuento que he escrito, no diré donde por no herir sensibilidades, pero está dedicado a 2 buenos amigos, que llevan ya meses haciéndose miraditas en los torneos de pingpong, y a ver si por fin confirmamos algo chicos! jaja En breve colgaré otras cosas que he ido escribiendo, ok?

Siento que la foto de hoy sea de una de las parejas más casposas del continente, pero me ha hecho gracia el vestido de ella, ¡y la dirección de la mirada del cura!







Enrique y Sonia lloran abrazados en el sofá, de emoción, hoy hace 20 años se casaron y en el siglo XXII esto supone ser el matrimonio más duradero del momento… perdón, matrimonio heterosexual, porque no ha un solo matrimonio gay que haya roto este siglo todavía. El secreto de Enrique y Sonia reside en la pasión, los dos viven el día a día a tope: el trabajo se lo toman en serio y el café cargado, y por la noche no se quedan embobados viendo la 96ª edición de Gran Hermano, como hace todo el mundo heterosexual sino que se dedican a hacer el amor mientras escuchan obras de música clásica, normalmente Mozart o Chayanne, aunque no sea música de bailar.

Una televisión local de la ciudad de Marina d’Or-Ciudad de Vacaciones, capital de la Comunidad Valenciana, entrevista a la feliz pareja; es la primera noticia del telediario vespertino. En España hace tiempo que se acabó el terrorismo y la violencia doméstica, los periodista forman largas colas en el INEM, junto a los terroristas, claro, y los que siguen en la profesión se dedican a contar efemérides y retransmitir partidos de tenis de mesa, el deporte rey en todo el Mediterráneo.

En la entrevista, el periodista que viste americana rosa, el color de la elegancia, pregunta por los inicios de la feliz pareja. Resulta que Enrique y Sonia contrajeron matrimonio por la minoritaria religión católica, minoritaria porque las leyes en su tiempo impusieron hacer un doctorado para obtener el título de cura y luego pasar unas oposiciones para que el arzobispado ofreciera destino en una simple iglesia de barrio. Un día se llegó a que la normativa era tan exigente que ningún cardenal de la sucesión papal estaba calificado para ello, y el sistema reventó como la economía en los cracks de 1929, de 2008 y de todos los años a partir de 2016 (curiosamente cada año en la cuesta de enero). Desde entonces el papa es una estatua más, junto la virgen María y la Moreneta.

Debido al hecho de ser de familia tradicional y de descendencia vaticana, Sonia impuso a su entonces novio, un tal Jorge (y diréis, ¿no se llamaba Enrique?), pasar por el altar de la decadente Sagrada Familia de Barcelona, una catedral en ruinas tras hacer el túnel del primer tren de velocidad que atravesó la ciudad condal (siento ser tan previsible, apreciado lector, pero la asociación de vecinos de la Sagrada Familia me ha obligado a escribir algo sutil referente al tema). Los novios llegaron a la ceremonia, día de lluvia y de nervios, de no demostrar la barriga de embarazada a los familiares más retrógrados.

De repente, en medio del sermón, algo parecido a un calambre recorrió el cuerpo de Sonia. Levantó la mirada, la paz que transmitía ese párroco joven y apuesto, de sonrisa franca y, porqué negarlo, bastante sensual, le recordaba viejos ideales, antiguos sueños que nunca se habían hecho realidad. Después de varios traumas de infancia, se sumergió en una relación sexual y afectiva con Jorge, un chaval del barrio de familia adinerada; para olvidarse del dolor se conformó en sentirse querida a pesar de no completarse ella misma.

Su abuela se lo decía de niña, -búscate un hombre que te proteja, te ame y te de hijos, el resto de igual-. Sonia se lo tomó al pie de la letra. Sin embargo, era su boda y se encontraba entre medio de ruinas y restos de trenes calcinados, con olor a plástico quemado mezclado con incienso de badulaque, y se dio cuenta de que su vida antes era una catedral excelsa y rodeada de japoneses haciendo fotos, y ahora se estaba viniendo abajo.

De decidió mirar al cura para ver sus ojos fijamente y recordar el sabor dulce de ciertas noches frescas de verano, donde se sentía realmente viva. Trató de mirarle de forma indefinida, pero notó que recibía respuesta y era dulce, incluso algo atrevida por tratarse de un cura a una mujer vestida completamente de blanco. De repente, los calambres se convirtieron en sudores fríos; miradas hacia el vacío más allá de pasillos y capillas sextinas. Sonia, quien había ahogado centenares de lágrimas para vivir una vida normal: con coche, helicóptero y serpiente de cascabel, no podía más; su vida se alargaba ante ella como un chicle y se le mostraban errores, bifurcaciones que podía haber tomado y que tras un laberinto le hubieran transportado a paraísos terrenales. Pero, en ese momento, cuatro paredes a su alrededor y su futuro suegro roncando en el primer banco, abstraído de todo el proceso mental que ella estaba padeciendo, y que le llevaba a quedarse, por momentos, sin respiración, a pesar de pulsar el ventolín repetidas veces, lo que era súper romántico, por supuesto.

Más allá del "sí, quiero": una vida monótona, de biberón de las 12 y telenovela hindú o coreana (las típicas del momento) en sobremesa. Aburrimiento y claustrofobia a niveles exagerados, como un resumen del Telecupón. Todo esto sincopado por la resonancia de los ronquidos del padre de Jorge. Sonia ya ni escuchaba las punzantes palabras de Enrique, el cura, cada vez más idóneas y perfectas; su mente iba más allá de frases y de matrimonios, solo estaba pendiente en como huir de esa maldita iglesia con vagón restaurante en el atrio. ¿Jorge? Muy buen tío, buenos regalos, abría la puerta del coche para que entrara la dama y siempre invitaba al ir a cenar, pero… ¡los ronquidos de su padre eran el ultrasonido que da la señal de huída!

Sonia salió corriendo llorando y gritando negaciones irreproducibles, para luego tropezar en el suelo a medio corredor central y romperse el fémur y un par de costillas, ya que se golpeó con la parte superior de un banco de la iglesia, antes asiento de clase preferente. Curiosamente dejó de llorar. Enrique se percató de la situación y, junto a los temblores que había sentido al observar la dulce sonrisa de Sonia durante la ceremonia, se impulsó hacia la novia para atenderla. Los curas reciben muchos cursos de sanación, recuerdo que es un doctorado, y una venda llevó a un “estírate aquí mejor” con extrema delicadeza, que llevó a un masaje fortuito, a un “llámame cuando quieras” y a un “sí, quiero, ahora”, estirada en la camilla del Hospital Clínico.

Pasados 20 años, Jorge sigue en el altar, donde ha sido rechazado por decenas de mujeres y algún hombre. Le asustaría que alguien dijera que sí a una vida monótona con monedas sueltas para tragaperras y jerseys de lana en navidad.

Enrique y Sonia salen de la entrevista cogidos de la mano y en la calle son aclamados por las masas, necesitadas de un ideal más allá de presidentes de gobierno y de escalera de vecinos. Son famosos en toda España: el cura que dejó el hábito por amor a una novia a la fuga y cuyo amor no ha sido extinguido a pesar de los años y de haber salido en el diario de Patricia. Esas miradas de complicidad del primer día perduran y razonan por ellas mismas. Encontraron lo que popularmente se llama la media naranja, un cítrico extinguido a mediados del siglo XXI por la creación de paraísos fiscales en la costa levantina.

viernes 22 de agosto de 2008

Tres freakies y su metamorfosis

Nada, un cuento sobre el freakismo (ya tocaba), un poco exagerado (como yo) y eso, que agradezco cualquier comentario... a ver si actualizo más a menudo y vuelvo a activar este blog!


















- Pura pasión -, define Octavio la escena en qué un beso llena toda la pantalla del salón. Las 6 de la mañana de un martes de agosto, la tercera película seguida. Allí, entonces, los tres inseparables, Octavio, Rogelio y Ernesto extienden sus piernas sobre la mesita del comedor, bonita sincronía. Los ganchitos todavía sobreviven sobre el tablero de parchís, ganaron las rojas.

Hoy Rogelio no parece cómodo como es habitual en él, con sus risas, sus sentencias categóricas y su fina ironía contando historias o analizando el contenido televisivo del momento, siempre acerca de situaciones ficticias, porque los tres viven sumergidos en este mundo, el de la irrealidad, dígase cine, o cómic o leyendas mitológicas antiguas. Sin embargo, son hidrófobos a la vida real, a lo que se abre más allá de las persianas de sus habitaciones. La insatisfacción de Rogelio va por allí, por momentos siente claustrofobia, se da cuenta de que pasan los años, con lo que las oportunidades de conocer, de experimentar, de sentir la juventud en sus manos y gozarlo se escapan. El parchís ya no le divierte como antes, su personaje de rol ya no es tan poderoso ni rico interiormente, y ya ha dejado de considerarlo una extensión de si mismo.

- Chicos, una cosa. Este año cumplimos 30 tacos, y no sé como lo veis, pero… ¿no sería momento de hacer cosas nuevas? – dijo, entre silencios, Rogelio.

- ¿A qué te refieres macho? – contestó un Ernesto con la boca llena de ganchitos y los labios naranja fosforito. - ¿Hablas de porno? –

- Pues tengo una en mi habitación, es algo hardcore, pero si os apetece… a mi este coñazo romántico no me va tampoco – apuntó un hospitalario Octavio, siempre al servicio de sus compañeros, aunque a veces un poco harto de ser el único independizado del grupo.

- No, no, no… - transmitió en palabras sus propios gestos Rogelio, - no va por aquí tíos. El tema es que joder, me mola el rollo freak, las pelis, el futbol de todos los países y divisiones, el scalextric, las consolas, como a todos, pero no sé, igual allí fuera hay algo y nos lo estamos perdiendo. Y no solo hablo de chicas de verdad, sino de cosas bellas, de lo que habla la poesía, quizás hay la explicación que da sentido a la vida. No sé, estoy algo rallado, lo siento -.

- Ya ves colega. No sé ni de qué hablas Rogelio, mejor vamos a dormir y mañana hacemos unos Mario Car, ¿de acuerdo? – concluyó Octavio con autoridad, ignorando por completo los argumentos de Rogelio, algo cabizbajo, y los deseos de porno de Ernesto, ya habituales en él, por otra parte.

Al día siguiente, Rogelio está menos inquieto, las partidas de consola y lanzar rallos desde su bólido azul acostumbran a enternecerlo y olvidar el Juan Salvador Gaviota que lleva dentro (también se ralló al ver esa peli). Él sabe que allí fuera hay vida, hay proyecciones de imágenes reales, que se mueven por ellas mismas sin necesidad de estar dentro de una tele o un ordenador, pero quizás es mejor no experimentar, no salir de una burbuja que es irreal, pero a la vez extraordinariamente cómoda. Después de ausentarse mentalmente por momentos, gira la cabeza, y observa como aparecen Octavio y Ernesto vestidos de calle, que en el argot freaky significa que van vestidos aproximadamente de personas normales que salen a la calle dispuestos a participar en actividades socio-lúdicas de cualquier índole.

- Lo hemos visualizado tío, tus palabras de ayer dieron en el clavo, si te parece vamos a Plaza Cataluña… a ligar -, afirma un más seguro que nunca Octavio bajo la complicidad de Ernesto. Atónito, Rogelio sigue los impulsos de sus amigotes, sin saber qué puede haber originado este cambio de visión ni qué consecuencias puede tener. Peligro, eso sí.

Plaza Cataluña en agosto. Doce de la mañana. Calor. Acumulación de guiris. Ínfima ropa. Carne suprema. Carretera de curvas para nuestros protagonistas. Se agarran entre ellos a cada cruce de piernas, se enamoran de cada hombre descubierto. Se sienten como habiendo conquistado un sexto continente, la armonía del universo. No paran de mirarse, de describir lo que sucede a su alrededor con frases estúpidas y además incompletas, ya que nuevas criaturas celestiales aparecen como setas por el horizonte. Golpes de codo, piropos retenidos por sus propios labios. Cuanto cambio a su alrededor en cuestión de minutos, apasionante, ya ni recuerdan del color de Batman.

El siguiente escalón es establecer contacto con ellas, completar la metamorfosis. Los freakies estos se sienten seguros de si mismos, se ven interesantes y de buen ver, a pesar de las barrigotas (maldito pollo al ajillo) y de la blancura de su piel, bueno, y de otros factores que ellos ignoran por completo, claro. Se encuentran sentados en un banco, los tres, con los ojos moviéndose de un lado al otro de forma alocada, como si fueran espectadores de tenis, o incluso tenis de mesa. Buscan la presa idónea, tienen cierta prisa por completar la transformación y esperar lo que haya detrás de esta cortina llamada felicidad. Un grupo de suecas, a juzgar por los colores que las definen y por las definiciones en las pelis de Pajares y Esteso, cinco chicas, en concreto: quizás es un objetivo algo elevado pero ellos van embalados, han dejado de creer hasta en la guerra de las galaxias, y esa antigua fuerza es ahora amor, bueno, o como se llame eso.

Por fin, tras varios minutos dubiteando y tirándose pedos por la ansiedad, se levantan los tres al unísono y cabalgan con valor hacia las princesas de ojos azules que están comiendo un helado mientras hablan de lo buenos que estaba los del grupo de música con los que follaron la noche anterior. Como lo hacen en supuesto sueco, no cesa para nada la valentía de los tres freakies ahora convertidos en gladiadores del amor.

¡A por ellas! Las miran, cada uno con su estilo, sus gafas y sus defectos oculares. Se plantan delante de ellas, dejando un lapso de tiempo para que ellas se den cuenta de su masculina presencia (lo vieron en un anuncio de perfume, pero ahora llevan colonia de la sesentona madre de Octavio). Con la voz entrecortada y ensalivada, saludan, sacando unas risitas agudas de las suecas, acostumbrada a interrupciones desagradables de este tipo y sabiendo exactamente como actuar para que estos moscones desaparezcan de su campo visual al pestañear dos veces (pestañas postizas, por supuesto).

¡Qué gran contraste de experiencia en ambos bandos de esta dura batalla!

Después de las risitas artificiales e incluso ácidas, una dosis de ignorar a los chavales a través de mirarse las manos como aburridas o cerrar los ojos. Ernesto cree que el problema es la incomunicación, por lo que decide hablar en inglés aprovechando la pasta pagada por sus padres para que estudiara en el instituto británico. Los otros asienten con la mirada, está bien dar una concesión a las chicas con el idioma, aunque quizás no conviene que Ernesto sea el interlocutor, ya que es el más quemado de los tres con diferencia. Peligro, de nueva una señal triangular en la mente de Octavio. A pesar del esfuerzo de los hispánicos, las escandinavas siguen con su táctica mata-ratas, ahora les hacen preguntas impertinentes y no dejan hablar al pobre Ernesto, estresado intentando recordar el inglés aprendido mirando bajo la falda de esa profe cuarentona. Breves segundos más tarde ellas les dicen adiós con la mano de forma irónica, signo ya inequívoco de falta de interés o corazones ocupados. Marchan reseguidas por Octavio, Ernesto y Rogelio, que luchan por no seguirlas, abrazarlas y pedir perdón por un error que ahora mismo ignoran.

Pasan los minutos y llega la decepción. Resignación ante una batalla que nunca estuvo ganada. Se están callados otro largo lapso de tiempo, qué decir en estos momentos en qué unas suecas les han cortado las alas cuando volaban alto. “¿Hace una viciada con la Play?” “Es lo más sensato que he oído en meses” “Y luego hay jornada de liga letona” “Ya está, compra unas chuches, platanitos grandes, y unos ladrillos”.

jueves 14 de agosto de 2008

Un pródigo algo modificado

Hoy toca un cuento dedicado a mi queridísimo primer coche, mi furgoneta roja, en la que tantas cosas ocurrieron. Allá donde estés ahora, montón de chatarra repartida por el universo, te mando un abrazo enorme.















El señor nacido en Vallvidrera, Barcelona, y que a partir de ahora llamaremos Martí, camina de forma ligera y alegre por las empinadas calles de su barrio de origen (no hace falta repetir su nombre). Viene del médico, de hacerse analizar su sangre. Siempre después de hacer algo relacionado con actividades sangrientas se encuentra ligeramente mareado, bien, no es exactamente eso, más bien desconcertado, junto a un cierto cansancio, probablemente de tipo mental. Eso sí, su sangre fluye como es debido, o eso parece.

Breves segundos después del relato del párrafo anterior, Martí llega a su hogar, su templo, la diócesis martiniana por antonomasia; en otras palabras, llega a su furgoneta roja, donde tiene todo lo que le define y absolutamente todo lo que requiere para sobrevivir... - hasta el fin de mis días -, agrega Martí. Una vista lateral de la furgoneta deja entrever la gran cantidad de vida, y no solo microbial, inmersa allí dentro. Sabanas rosas cubriendo un somier sesentero, ropa extendida en un cordel que cubre el perímetro del vehículo, bolsas de supermercado llenas de ropa, comida y fascículos especiales del playboy.

Después de una pubertad llena de fracasos sexuales y granos de pus mal reventados, Martí se dio cuenta de que su vida no se encontraba arrelada a un grupo de tochos concretos, sino que requería de cierta libertad. Sus padres no se negaron, ya que la pubertad de Martí terminó a los cuarenta y pico. Así que dejó su trabajo de guarda de canchas de futbol-sala, puso todo su dinero en una maleta y en los casinos, se compró la furgo roja (porque es el color del amor, pero también de la sangre) y partió con ella en busca de aventuras, de melocotones dulces y de una mejor definición de si mismo.

Pasadas dos horas volvió a casa de sus padres (gozando de la publicidad televisiva), se había olvidado la ropa interior... la libertad tiene unos límites.

Los siguientes meses viajó de forma ininterrumpida: Francia, Italia, centroeuropa. Rubias, morenas, orientales. Tequila, ron, vodka. Peleas, drogas blandas, dinero negro. Desenfreno, lo que llevaba años anhelando, y todo acompañado de su inseparable furgoneta roja, ahora con cortinitas de florecillas, robadas a un hippie austriaco que iba fumado hasta las orejas. Se dio cuenta de que no hace falta trabajar, con esa nueva libertad (con calzoncillos lavados en casa, eso sí) y el carburador de su amado medio de transporte la vida era controlable, no había sobresaltos, ni comeduras de coco, ni jerarquía.

Sin embargo, como seguro que todos los lectores imaginan y/o comentan con los compañeros de lectura, la suerte y el dinero terminan como una cuenta atrás, las peleas pasan a ser más violentas y las drogas menos blandas. Así fueron los últimos meses del Martí nómada, sumidos en un caos fruto de la estupidez del mismo y de la mala suerte en la ruleta (él pensaba seriamente que tenía un don, la madre que lo parió). Otro factor a tener en cuenta fue el olor (entre múltiples comillas) corporal adquirido por este sujeto, si las ratas tuvieran cloacas tendrían un hedor parecido a los sobacos de Martí. Al principio, su suciedad molaba, era un revolucionario, estaba en la onda, eso de lavarse solo en gasolineras comarcales era cool. Pero generando costras de ronchas de grasa y mezclando olor de pies con mierda endurecida, la gracia desaparece para quien tenga que dialogar con él.

Un mediodía indefinido entre el magma de días del calendario gregoriano, en una carretera local, de esas que pasan por los lugares recónditos del universo, encontró una granja medio abandonada, y como se moría de hambre ya que se habían terminado las galletas de chocolate y los platanitos de gominola (su único alimento durante meses), decidió pararse, a ver qué se ofrecían los propietarios. Nada, de caridad ni un ápice, ni un vaso del agua que bebían los burros.

Después de unas horas suplicando con lágrimas aprendidas en telenovelas venezolanas, el granjero, un anciano con cara hostil y mujer enferma proporcionó un trabajo basura a Martí. – Tengo una beca del estado para cuidadores de cerdos agonizantes, los sanos ni te atrevas a mirarlos -, ofreció con súbita amabilidad el entonces mejor amigo de nuestro preciado protagonista.

Repentino calor, los gases emitidos por los culos de los cerdos no solo huelen mal; eso, a la vez, hacía sudar como a susodicho a Martí, que junto a la hambruna vivida lo llevaba a temporales alucinaciones, llegando a conversaciones increíblemente profundas con los puercos, que miraban a su cuidador con cara de lo que son y con la muerte en sus cejas, la muerte cuando se acerca se apodera de tu mirada, brillando con entidad propia. - ¡Qué calor! -, decía Martí con un dolor de estómago semejante al que tenía después de ir a un japonés y llenarse de sushi hasta la reserva. En esos momentos se haría un sushi de los cerdos que adormitaban a su alrededor, o un rollito de la escoria con la que los gorrinos llenaban su estómago antes de pasar a ser salchichas.

Una noche especialmente húmeda, su malestar ya era insufrible, llegó hasta llorar (no lo hizo ni con Titanic), sus lágrimas eran lo más dulce de esa semana. Parte de Martí dialogó consigo misama, recordando su abuelo, un anciano muy especial y que le dio los mejores consejos que nunca había recibido. Al recordar esos momentos, sonrió, una transformación del rostro de extraña belleza, no solo echaba de menos su familia, su gente, su estabilidad, sino que recordó que su abuelo le dio unos euros extras antes de marchar (- solo en casos de emergencia -) y los tenía olvidados en la guantera. Suficiente para volver a casa, pasar de ese infierno a su vida anterior, que no estaba tan mal, opinaba Martí aún bajo esa curiosa sonrisa incisiva.

Un poco de gasolina, problemas de arranque, peajes, cafés cargados y adelantamientos de camiones antes de llegar al principio de esta historia.

Ahora Martí reside en su furgoneta, aparcada por un cepo en las calles de Vallvidrera. Su anterior vida le recibió con total indiferencia, pero fue recibido, que es lo que importa, y un trabajo encontró, bueno, de hecho cuida cerdos en una granja de Pallejà, pero están sanos y come platanitos de gominola y así no se da cuenta del hedor que le rodea.

(Ver Lucas 15: 11-32 para inspiración bíblica, siempre necesaria)

domingo 1 de junio de 2008

Curiositat particular

Penjo un conte que vaig escriure divendres al tren, l'últim, segurament, abans de llegir la tesi (el 13 de juny a les 11h)!!!!

Va dedicat al meu avi Rafel, que va morir fa poc més d'un any, i en quin m'he basat per construir el prota de la historieta. Era una persona molt curiosa, molt estudiosa de tot, un encant de personatge. També dedicat a qui s'interessa pels meus contes, ajuden a que em motivi a escriure, i ho agraeixo. També dedicat als tres éssers que fiquen nom als protes, el Rodrigo Ledesma, el Ramon Planet, i el Marc Prades, AMBIGOUS PARA SIEMPRE!! jejeje


















El Senyor Roderic mira el televisor amb especial atenció avui, entre els esports i la previsió meteorològica comenten que s’ha descobert una nova partícula subatòmica mitjançant uns processos que el Senyor Roderic no ha aconseguit captar ni memoritzar. Després d’una hora de becaina i dues hores mirant els documentals de tigres sense ratlles al cos, el Senyor Roderic se segueix sentint intrigat per les particuletes aquestes. Ell sempre ha estat una persona curiosa, ara que està jubilat i la memòria comença a fallar, sent una gran necessitat per esbrinar aquestes coses que mai ha entès, però que segur signifiquen que alguna cosa ha canviat.

La Senyora Ramona remuga pel passadís, el Senyor Roderic porta hores a la habitació buscant paraules relacionades amb allò que ha sentit al telenoticies. El que no sap és que a una enciclopèdia dels anys cinquanta no trobarà esment a aquestes partícules dins els àtoms. Ell, però, segueix buscant, obre llibres, troços de diari que va guardar algun dia. Ho té tot ordenat, apuntat, subrallat; fa seixanta anys que investiga pel seu compte assumptes tant rellevants de la vida com l’origen de l’univers, les propietats de la matèria o el tour de França.

Després d’un parell d’hores, quan l’aroma del sopar arriba al seu olfacte, el Senyor Roderic tanca la enciclopèdia, es treu les ulleres de llegir, suspira, mira a l’infinit durant uns segons i s’aixeca. Les carxofes bullides per la Senyora Ramona no el fan oblidar que hi ha unes noves partícules dins nostre, movent-se, jugant en el nostre interior, que ja tenen nom, però que ell no és capaç de trobar la informaciño que li digui si aquestes partícules són bones, dolentes o indiferents per a nosaltres.

Tot i viure a la Vall d’Aran, tenir prop de 85 anys i no tenir vehicle propi, el Senyor Roderic decideix anar a Barcelona a l’endemà, té una sensació d’ofec que s’ha de treure de sobre com sigui. Dit I fet, el Senyor Roderic prepara una bossa amb papers i uns llibres, i agafa el primer autobús destinació Barcelona. Fa gairebé trenta anys que no trepitja la gran ciutat, i ha canviat… una mica. Tràfic, edificis alts, molt moderns, gent perfumada, anglesos borratxos, obres, soroll, bicicletes, una humitat exagerada, un metro que s’espatlla, inmigrants a grapats, i milions de diaris gratuïts per tot arreu.

El Senyor Roderic es dirigeix a la prestigiosa facultat de física de la Universitat de Barcelona, dins un edifici gris semblant a un centre penitenciari. Decideix anar als departaments i preguntar al primer que trobi, està esgotat pel viatg, però sap que en breu trobarà resposta a les seves preguntes. Camina pels grisos passadissos, portes post-romàntiques que transpiren coneixement.

Busca a algú, un home barbut apareix provinent d’un passadís fosc amb cara de tenir la ment en el paradís de les matemàtiques, on les funcions neden despullades en espuma de cava i sona la música produïda per les ones creades per processos termonuclears. El Senyor Roderic, afanyat, mira d’establir una conversa, és la seva oportunitat. Però el barbut imaginatiu fuig de la seva presència i, sense ni escoltar-lo, desapareix per un altre nou passadís on sembla que hi surt boirina de l’interior. El Senyor Roderic, sorprés, segueix la búsqueda d’un científic que pugui saciar le seva ansia.

Arriba a una porta entreoberta que descubreix llum a l’interior; a la entrada un rètol avisa: Dr. Pradas, especialista en física nuclear i de partícules subatòmiques. Perfecte! Exclama interiorment el cansat Senyor Roderic, mentres aprofita per apuntar-se el nom del doctor a la llibreteta on ho anota gairebé tot, li fa de memòria. Un físic autèntic es troba darrera la porta, trenta llibres i centenars d’articles científics reposen sobre la taula, donant una gran sensació de desordre i a la vegada de intel.ligència. L’únic problema és que el Dr. Pradas no ha sentit pas parlar d’aquestes partícules que esmenta el Senyor Roderic, li diu carinyosament que torni a casa tranquil, que tot segueix igual. El Senyor Roderic, capbaix, torna a agafar un bus destinació als pirineus, no ha resolt el dubte. Quan porta una estona de viatge es comença a sentir satisfet, se n’adona que sap més que el prestigiós Dr. Pradas, se sent superior. Pobres científics, no saben res, viuen recluïts en el seu micro-cosmos, han d’apendre més de la ciència del carrer, on està el verdader coneixement.

miércoles 30 de abril de 2008

Lambada a media noche



Hoy subo este cuento que acabo de enviar al concurso de la FNAC, en que la regla era que el texto fuera de menos de 150 palabras. Aprovecho para decir a mis fans, si hay alguno, que ya he depositado la tesis y el 13 de junio es el día H. Debido a la tensión vivida las últimas semanas, he escrito este cuento sobre ciertas vivencias relacionadas con el "libro" que he escrito. Lo de bailar la lambada es cierto, lo confieso.

Por cierto, haré una-dos-tres fiestas para celebrar que soy Doctor, si lo llego a ser, claro, espero ver a muchos de vosotros, para mí será el día más importante de mi vida, académicamente hablando.








Escribo la tesis, termino el libro de mi vida. Me quedo solo, sin tiempo. Correr por la calle bailando la lambada. Soy la atracción de las vecinas que, después de las noticias de las 9, bajan a tirar la basura. Vuelvo de trabajar. Los últimos meses de beca, fórmulas, no dejar ni un detalle hasta llegar a crear un conjunto compacto donde las palabras se comuniquen por ellas mismas. Mientras, oscurece hasta la luz del ordenador. Un pijama a rayas y un bostezo, las ecuaciones ya no tienen significado, se diluyen, fallan las fuerzas. Este silencio nocturno rompe las palabras y se mezcla con el capítulo de conclusiones. Detrás de estos colores hay mil momentos, se respiran nuevas mentiras. El Sol se eleva de nuevo, el pijama desvanece solo en la cama. Suenan despertadores sincronizados, buenos días Barcelona, son las 7 y hoy presento la tesis.